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Referencia Histórica

Síntesis histórica de Bell Ville

La historia de toda ciudad encierra acontecimientos, actores, personajes, hechos cotidianos: la vida misma, contenida en un espacio.

Ocasionalmente buscadores del pasado, expositores del presente y audaces pronosticadores de futuros inciertos se ocupan, a su tiempo, de contarla y siempre parten del nombre con el cual se le designa.

La denominación de toda ciudad, es sugerente referenciar que induce a indagar en sus orígenes, desgranando hechos, descubriendo curiosidades y respondiendo interrogantes que le dan significación: Bell Ville no es una excepción.

Cercana a la Ruta Nacional Número Nueve, casi equidistante de todos los centros urbanos importantes como lo son Córdoba y Rosario, su presencia se anuncia pero no se muestra. El viajero interesado debe ingresar a ella, cruzar las vías férreas que fueran decisivas en su desarrollo y comenzar a descubrirla.

La muerte de un fraile, cuyas causas no han sido determinadas documentadamente, dio nombre al paraje. FRAILE MUERTO esta ubicado al lado del camino “Real” que, hacia 1600 y dentro del Virreinato de Perú, unía Buenos Aires con Lima y se encontraba muy próxima a un desvío que conducía a la Capitanía de Chile. Lugar privilegiado si lo hubo, estuvo siempre asomado a las vías de comunicación, ya que el mencionado camino fue abierto y transitado primero por los aborígenes de la zona –que no se establecieron en el lugar- y luego utilizado por los conquistadores españoles.

Pero hubo – y hay – algo mas: la presencia del río llamado Ctalamochita por los indígenas, Tercero por los españoles, cuyo serpenteante y caprichoso curso proporcionara alivio a visitantes de todas las épocas, ofreciendo la maravilla de manchones de monte natural pletóricos de aves y faunas ya desaparecidas y el misterioso remanso de sus umbrías “rinconadas” aptas para la cría de ganado.

Fue en ese paraje, alrededor de 1650, donde el sargento LORENSO DE LARA Y MIMENZA, oriundo de Chile, erigió una modesta construcción de adobe con capilla, que construyeron la estancia “DE NUESTRA SEÑORA DE LA LIMPIA CONCEPCION DE FRAYLE MUERTO” de alrededor de 20.000 hectáreas ubicadas por mitades a cada lado – sur y norte – del río y dedicadas a la producción mular. Este fue el núcleo poblacional inicial, siendo la referencia utilizada para contar los años de su existencia, la fecha en que Lorenso de Lara y Mimenza suscribiera su testamento: 31 de diciembre de 1676. Como se evidencia, no existió fundación, según lo establecido en la estricta reglamentación impartida por la corona española.

El transcurso del tiempo hizo del paraje una aldea. El primer tercio del Siglo .XVIII vio surgir un fuerte para defensa de los malones y con posterioridad, una posta para el obligado descanso de viajeros.

Los cruentos enfrentamientos civiles que caracterizaron la historia nacional, en gran parte del Siglo .XIX, también la tuvieron como escenario. Dos muestras salientes fueron: el combate de Fraile Muerto, acaecido el 08 de noviembre de 1818, entre la vanguardia del ejército nacional al mando del Coronel Juan Bautista Bustos y los montoneros santafecinos del Brigadier General Estanislao López, y la existencia del caudillo local Don Felipe Álvarez, Maestro de Posta y Comandante de Armas devenido montonero. El caso de Felipe Álvarez caló hondo en los lugareños: fusilado en Mendoza junto al caudillo chileno Brigadier Don José Miguel Carreras por orden del Gobernador Godoy Cruz, su cabeza fue enviada a Fraile Muerto, donde se la expuso en una pica en la plaza pública hasta que el dolor familiar consiguió quebrar la intransigencia gubernamental y darle sepultura.

Las vicisitudes sufridas no impidieron la transformación de la aldea en villa, la que, alrededor de 1856, trocó el nombre Fraile Muerto por el de San Jerónimo cuando, por Decreto del Gobernador de la Provincia Don Roque Ferreyra, así dispuso, por considerar inconveniente la antigua denominación.

Por su ubicación y por la calidad y precio de las tierras aledañas, la villa se convirtió en polo de atracción de grupos de inmigrantes: lentamente fue poblándose la zona de ingleses, españoles e italianos y de otras nacionalidades en menor escala. La llegada de los ingleses junto con la instalación de las vías férreas a partir de 1866, produjo un explosivo crecimiento zonal. Esto impulsó al gobierno provincial a organizar la institución municipal en el Departamento Unión, llamándose a elecciones mediante un Decreto del 09 de noviembre de 1866. Realizado el acto comicial el 23 de enero de 1869, surgió la primera Corporación Municipal la que por decisión de sus cinco integrantes, fue presidida por el Presbítero Rubén Márquez, cargo que desempeño a partir del 06 de febrero de 1869. En él se puede reconocer al urbanizador y propulsor del desarrollo local. La delineación de la traza de la villa, la construcción de la plaza principal, del cabildo, de la nueva Iglesia, de importantes viviendas, del puente de hierro, fue la muestra de una actividad planificada y visionaria. Pero, la Población no estuvo a su altura o él fue un adelantado para su época: la aplicación de la ley de secularización de cementerios y su actitud desprejuiciada en cuanto a credos e ideas ajenas se refería, provoco la reacción de los círculos religiosos del lugar, menguando primero su actividad política y originando su definitivo alejamiento, a mediados de marzo de 1876.

Durante el gobierno municipal mencionado, en enero de 1870, la inauguración del puente de hierro, obsequio de la Nación al Municipio y la curiosidad por conocer la importante colonia británica establecida en la zona rural, atrajo la visita del entonces Presidente de la Nación, Don Domingo Faustino Sarmiento. Su presencia duro varios días y dejo huellas,: no siendo de su agrado la denominación que la estación ferroviaria conservaba o tal vez dando muestra de beneplácito por la instalación inglesa, la reemplazo impulsivamente por la de BELL VILLE, aludiendo a Antonio y Roberto Bell, primeros pioneros ingleses adquirientes de tierras en la zona. Exultantes por las muestras de progreso de las que había sido testigo, Sarmiento escribiría a posteriori al Dr. Nicolás Avellaneda “…la Pampa es una inmensa hoja de papel en la que va a escribirse todo un poema de prosperidad y cultura…”.

Pero he de aquí que la población continua designándose San Jerónimo, lo que origino frecuentes confusiones con otro de la misma denominación existente en la Provincia de Santa Fe. El Gobernador Juan Antonio Álvarez, impuesto del problema, unifico por decreto Nº 56 del 03.03.1872 los nombres de la estación ferroviaria y el poblado en uno: BELLVILLE.

Con el nombre que seria definitivo recién estrenado e inscripta en el modelo económico agroexpotador que relacionó internacionalmente al país y en la política de apoyo inmigratorio, Bell Ville fue seleccionada para que, en virtud de aplicar la Ley 2205, se construyese en ella un Hotel de Inmigrantes, que comenzó a funcionar en 1889, en parte del predio que actualmente ocupa la Escuela Agropecuaria “Oreste Chiessa Molinari”, hoy IPEM Nº 293.

La comunidad ya marchada hacia su destino de ciudad: habiendo alcanzado el numero de habitantes exigido para serlo, se inicio como tal por Ley Nº 2000 del 17 de agosto de 1908, siendo Gobernador de la Provincia Don José Antonio Ortiz y Herrera.

La Superposición de conmemoraciones, la del prócer San Martín y la de la ciudad, promovió una investigación destinada a establecer, para ésta, una fecha diferente. La tarea culmino con la Ordenanza Nº592/91, por la que se selecciono el 09 de noviembre como día de Bell Ville, fecha en la que se recuerda, como ya esta indicado en esta síntesis, el aniversario de la organización de la institución municipal en el Departamento Unión.

Bell Ville, ya organizada como ciudad, asomaba como siempre a las vías de comunicación, estructurada dentro de los marcos ilimitados de la producción agropecuaria, recibió prontamente el aporte industrial y comercial. Nada le fue ajeno; de cara al futuro del nuevo siglo, fue receptiva de los avatares políticos del país, alumbrando intendencias destacables como la de Ramón Villarroel (1886-1890), durante el cual crecieron las colonias agrícolas y los comercios de grano, aparecieron algunas fabricas, el tranvía a caballo acerco las distancias internas y el alumbrado eléctrico – obra de Don José Juárez- ilumino las noches, alargando las tareas y los encuentros.

En ese pequeño universo donde todo comenzó a relacionarse, junto a la actividad agropecuaria y a la incipiente industria metalúrgica, surgieron los primeros Bancos: Nación Argentina (1892), de la Provincia de Córdoba (1918) e Hipotecario (1922) y se instalaron instituciones: Juzgado Federal (1909), Dirección General Impositiva (1936), Hospital Central (1921), cuyo primer Director fue el Dr. José Antonio Ceballos.

El centro comercial e industrial, surgió como exposición derivada de las actividades que fueron creciendo en el lugar, a través de los años. Tal el caso de la actual Mainero y CIA que, de sus modestos orígenes, ha llegado a constituirse en una empresa industrial para el agro de referencia internacional.
Imposible no detenerse en la figura de Don Arturo J. Matterson, descendiente de aquellos pioneros ingleses que tanto impresionaron a Sarmiento. Figura política local, el buen sentido de la población lo designo intendente en tres periodos: 1915-1918, 1928-1930 y finalmente 1936-1940, siendo el mas fecundo: la pavimentación de mas de cien cuadras, la apertura de la costanera sobre calle Tucumán desde Pellegrini hasta Edison, el matadero y el Mercado Modelo, la construcción de la Pirámide en honor a Hilario Ascasubi, el monumento al Gral. San Martín en la Plaza 25 de Mayo, la creación de la Banda de Música fueron algunas de sus muchas obras; pero la importancia de su gobierno las excedió. En realidad, sentó las bases estructurales que dieron a Bell Ville características propias y adecuadas para proyectar al futuro.

Algunos inventos catapultaron a Bell Ville a niveles internacionales: así lo fue la pelota de fútbol sin tiento, ideada y fabricada por Tossolini, Polo y Valbonesi en 1931. De allí el origen de la exposición “cuna de la pelota de fútbol” y del surgimiento de una industria de importancia de nuestro medio.

Desde las postrimerías del Siglo XIX, una increíble variedad de establecimientos educativos de todos los niveles y especialidades fueron ofrecidos a los bellvillenses, como numerosos granos de atrayentes racimos de saber e integración: Escuela Ponciano Vivanco(18880), Instituto “Nuestra Señora del Huerto ” (1903), Escuela Nacional de Agronomía (1904), Escuela Dalmasio Vélez Sarsfield (1906), Escuela Nacional Nº 33 (1908), Escuela Normal “José F. Alcorta” (1909), Escuela Juan B. Alberdi (1914), Escuela Nacional Nº 192(1920), Escuela José M. Paz(1924), Escuela Robertina Moyano de Sastre (1927), Escuela Hilario Ascasubi (1934), Escuela Florentino Ameghino (1938), Escuela de Artes y Oficios de la Nación (1938), Escuela Provincial de Bellas Artes “Fernando Fader”(1942), Escuela Superior de Comercio “D. F. Sarmiento ” (1945), Colegio Nacional (1947), Instituto Nacional del Profesorado “M. Moreno” (1959), Escuela de Enfermería (1961), Instituto Especial “Maria Montesori“(1968), En la década del sesenta, surgieron el Centro Polivalente de Arte, la Fundación para la Enseñanza Universitaria y las Escuelas de Periodismo y Óptica, estas dos ultimas cerradas durante el proceso militar

La “Escuela Amadeo Sabatini” fue señera en la educación primaria destinada a adultos; a partir de 1984, el CENMA Nº 201, les ofreció y ofrece la posibilidad de continuar los estudios secundarios. Aprender idiomas también fue posible: la Asociación Cultural Inglesa, la Alianza Francesa, la Asociación Cultural “Dante Alighieri” y numerosos centros mas, tienen sus puertas abiertas a las inquietudes de niños, jóvenes y adultos.

La Biblioteca Popular “Ramón J. Carcano”, nacida como popular desde siempre, hunde sus raíces en una prometida y legendaria donación de libros realizadas por Sarmiento en 1870. Lo cierto es que, el 21 de abril de 1907 se inauguro oficialmente y acompaño, desde entonces, el notorio movimiento cultural.

La solidaridad caracterizó desde muy temprana época a la sociedad bellvillense, especialmente a los desposeídos y los ancianos. Así es como surgieron las sociedades de beneficencia, el Hogar de Niñas de Cristo Rey (1943), la Residencia Juvenil (1954), la Casa del Niño (1966), el Hogar de Ancianos (1931) y ancianas (1942), a cargo estas dos últimas de la Sociedad de Señoras de San Vicente de Paúl, y la Guardería Municipal Constancio C. Vigil (1967).

La beneficencia del bien común convoco a la conformación de la Sociedad de Bomberos Voluntarios que, desde 1953 actúa en todo tipo de siniestros.

La precaución por la formación de los adolescentes, llevo a esta ciudad a definir una institución inexistente en otras: la Unión Bellvillense de Estudiantes Secundarios, que nuclea la representatividad de los alumnos de todas las escuelas secundarias de Bell Ville. Año tras año ellos van demostrando su capacidad de organización dirigencial a través de competencias deportivas y culturales y de eventos sociales como los tradicionales “pic- nic” y los bailes de estudiantes y egresados.

Como colofón de toda esta riqueza a nivel cultural, Bell Ville ha sido pionera en la creación de una Comisión Municipal de Cultura (1967) que, desde 1977 fue elevada a la categoría de Dirección de Cultura, y funciona en el Museo Histórico”Sargento de Lara” (1981) junto al Museo de Bellas Artes “Walter de Navazio” y el Centro Municipal de Estudios Históricos (1994).

El pasado artístico lejano, ha dado nombres destacados a nivel local que transcendieron. El pasado reciente ha producido una pléyade de hacedores que han dado y dan lo mejor de si en sus especialidades: las letras, la pintura, la plástica, la música y el humor grafico.

Clubes como Bell, River Plate, San Vicente, Central, Talleres, Argentino y otras sociedades e instituciones han apoyado permanentemente el desarrollo deportivo de la ciudad, de donde surgió como icono la figura de Mario Alberto Kempes.

El potencial humano que ha movido siempre a esta población, ha dado una muestra más de su actividad, al elaborar un ambicioso proyecto denominado Plan Estratégico. Resumen de las ideas y del trabajo comunitario, su aplicaron tiende a fortalecer las raíces de Bell Ville, propulsarla económicamente e integrarla a los mercados regionales e internacional, velando por la dignidad individual y la equidad social que tiene continuidad con la Agencia de Desarrollo “Lelio Lambertini”.

BELL VILLE como ciudad, reflejo de la otrora villa y la histórica posta enclavada en el sudeste cordobés, ofrece la belleza de su río, la tranquilidad de sus días y la amigable receptividad de sus pobladores a quienes decidan encontrarla.

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